Soy de Dios

Cuando las tormentas acechan nuestra vida, cuando el silencio se apodera del ruido y no puedes escuchar los llamados eternos de la vida, cuando te sientes desfallecer en instantes incrédulos de una verdad construida no por ti si no por la maldad de quien no debe existir pero está presente , es posible que sientas el peso en tu hombros y quieras rendirte, es posible que miles de pensamientos divaguen por tu mente y no encuentres razón a lo que escuchas de parte de otras personas, muchos de ellos enfrentados a tu razón y tu fe, muchos de ellos riéndose de lo que ahora nos tiene a salvo y con aires de nueva vida. Cuando veas que eres indefenso y nuevo en este proceso, pide, clama a Dios la fortaleza para enfrentar estos demonios que día a día nos atacaran con más fuerza tratando de bajarnos de la nube, aun así seremos probados en fe y responderle al señor es nuestro compromiso al aceptarlo en nuestro corazón. Tenerlo a él en oración, pensamiento y alabanza es la mayor arma para combatir a los incrédulos que llegaran por miles a tratar de botarnos. La palabra es nuestra espada y en ella descansaremos aunque nos traten de enfermos o locos…Dios es bueno y eso nadie lo puede negar. Dios nos ama y que vergüenza para aquellos que nos quieran opacar.

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